Los residentes de Adrian informan sobre las observaciones en el Centro de Detención de Baldwin

Aaron Chesher and Ben Moorman reported recently on their observations at the detention center in Baldwin. Cameras are not allowed inside the center in Baldwin, but Moorman drew several sketches, including this one of the reception area.
Aaron Chesher y Ben Moorman informaron recientemente sobre sus observaciones en el Centro de Detención Baldwin. No se permiten cámaras dentro del Centro Bardwin, pero Moorman dibujó bocetos, incluyendo este del área de recepción.  

ADRIAN — Dos residentes de Adrian visitaron recientemente el Centro Correccional North Lake en Baldwin, una prisión anteriormente cerrada en el Norte de Michigan que fue reabierta en junio para albergar a personas arrestadas por las autoridades Federales de Inmigración.

Describen un lugar que parece desorganizado, con guardias que no pueden comunicarse con las personas que retienen y un fuerte sentimiento de desesperanza entre las personas que han sido llevadas allí.

Aaron Chesher y Ben Moorman fueron por primera vez a la Prisión de Baldwin el 13 de julio porque llevaron a la novia embarazada de un hombre de Adrian que había sido arrestado una semana antes. Sin embargo, también decidieron documentar lo que observaron.

Gran parte de lo que aprendieron provino del hombre al que iban a visitar, quien fue arrestado camino a su trabajo el 8 de julio. Les contó que conducía por la calle Division cuando un auto se detuvo frente a él, obligándolo a entrar al estacionamiento del Edificio de Servicios Humanos del Condado de Lenawee. Dijo que su vehículo fue rodeado por ese auto y otros cinco, y que cuando buscó los documentos en su visera, incluyendo su visa de trabajo, los agentes se volvieron más agresivos y hostiles, y finalmente se vio obligado a dejar sus documentos en su auto.

El hombre le contó a Chesher que hay aproximadamente unas 75 personas en el nivel de menor seguridad de la Prisión de Baldwin, incluyendo personas de El Salvador, Ecuador, Honduras, Francia, Brasil, Albania y Perú. Comentó que la mayoría de los detenidos no pueden mantener una conversación completa en inglés, pero que solo ha conocido a dos guardias que hablan español. Además, informó que muchos de los detenidos no hablan ni español ni inglés, y que no hay servicio de traducción disponible para ellos.

Dijo que a los detenidos se les entregan tres uniformes, tienen acceso limitado al servicio de lavandería, duermen en camas insalubres y se les sirve comida carcelaria “estilo pan”.

Chesher dijo que, en su visita del 13 de julio, llegaron a las 3:45 p. m., la hora programada, y esperaron aproximadamente una hora y media antes de ser llevados a la sala de visitas, donde esperaron otros 20 minutos antes de que los guardias comenzaran a traer a los detenidos. Un hombre fue llevado a la sala de visitas a pesar de que no había nadie para visitarlo, mientras que otro visitante esperó una hora más porque los guardias no habían traído a la persona correcta. Chesher dijo que parecía que la operación estaba desorganizada y que los guardias no sabían realmente a quiénes estaban reteniendo.

Además de la aparente desorganización, Chesher dijo que le impactó la tensión del ambiente. Dijo que hay una sensación de desesperanza entre las personas alojadas allí y que no creen que nadie les va a ayudar.

Chesher y Moorman también describieron un contraste entre la realidad de las condiciones en el Centro de Detención y algunos intentos poco entusiastas de hacerlo parecer más acogedor. Por ejemplo, un letrero en la recepción dice “Bienvenido” en varios idiomas, aunque casi todos los empleados solo hablan inglés. Y en las paredes de la sala de visitas hay cuadros grandes: uno es una escena de playa y el otro como de estar en un hogar con una escena navideña con un árbol de Navidad y una chimenea, que parecen estar pensadas como fondos para tomar fotografías, aunque no se permiten cámaras en el interior de las instalaciones.

Chesher y Moorman han realizado múltiples visitas a las instalaciones y han compartido sus observaciones con el Departamento de Policía de Adrian y la Oficina de Asistencia de Inmigración de las Hermanas Dominicas de Adrian.

La instalación de 1.800 camas, que había estado cerrada desde 2022, comenzó a albergar a detenidos federales el 16 de junio, según Bridge Michigan.

Su operación está a cargo de GEO Group, una empresa con fines de lucro con sede en Florida que gestiona cerca de 100 prisiones privadas en Estados Unidos y otros países. En un comunicado de prensa del 7 de mayo, la empresa afirmó que espera generar unos 70 millones de dólares anuales en ingresos por la gestión de las instalaciones de Baldwin.

— Traducido por Lizbeth Perez-Casarez

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